Nos conocimos por internet, aquel rostro
que nunca divisé, me había enloquecido, me la imaginaba tan perfecta (debía de serlo),
el destino nos había juntado y era algo más que evidente por esa esencia que
poseía ella que tanto me embriagaba.
Un día navegando por la web, recibí un
mensaje en facebook de una chica, que decía: ''la vida no es más que ilusoria.
Ya estoy cansada, más que cansada, lo siento... sé que no me conoces, pero
necesitaba escribirle a alguien''. Yo intercedí de inmediato a ese mensaje, me causó
intriga, quería saber por qué aquella alma hablaba de ese modo tan sombrío -¿Que
te ha pasado? ¿Por qué dices que la vida es ilusoria? - me dejó en visto.
Pasaron varias semanas, pero no la
había olvidado, entré a su perfil, pero no tenía ninguna foto de
ella, sólo fotos de bosques y árboles, <<y pájaros que volaban hacia
el espacio celeste del cielo, que con gracia agitan las alas fervorosamente,
mientras la ruptura provocada por la agitación de sus extremidades se abalanza
hacia el viento en contra con el cual realiza una agraciada danza del destino
instintivo de las aves>>, y en ese instante me volvió a contestar.
-Porque lo es, no somos más que bichos insignificantes que fluctúan en la
rivera del azar. Mierda, todo es mierda.
Empecé a sentir empatía por aquella
pesimista. Le pregunté su nombre, Alesia, así se llama, quedé
petrificado con aquel nombre. ¡Oh Alesia! ¿Por qué me has fallado?.
Las charlas con ella se volvieron
consuetudinarias, no podía estar un sólo día sin hablarle, llegué a
enamorarme de su forma de ser, y un día me propuso que nos veamos por
video y así fue.
-Así que tú eres el chico guapo que me ha
estado aguantando todo este tiempo- eso fue lo primero que dijo, yo
no supe que responder, no pude hacer más que sonrojarme, aun así
notaba que estaba bajo un manto de oscuridad atrás de la cámara, ¿acaso es fea?
pensé. Pero no, una criatura así solo puede estar provista de la más
virtuosa de todas las fisonomías -¿Tú me entiendes verdad? Yo sé que tú me
entiendes - empecé a escuchar llantos, aún no podía distinguir nada, -¿Por qué
no te dejas ver? - Al fin pude decir algo -Porque mi aspecto es irrelevante, mi
niño - yo me sonrojaba cada vez más y ella, ella... empezó a reirse a
carcajadas, pero de todas formas era una risa preciosa que aun hasta ahora
puedo recordar cómo era.
Después de estar conversando por cuatro
horas, sentía que iba a morirme, que necesitaba hacer algo, seguir mi
instinto, porque no arriesgarse era un pecado, porque mi impulso me llevaba
hacia aquella puerta prohibida, donde necesitaba tumbarla y echar al piso para
poder verla a ella, al lado de una ventana, iluminada por la luz de la luna,
entonces, era el momento preciso para poder caer tendido, a merced de la muerte
- Te amo - me saltó la pestaña de
fin de llamada.
¿Por qué soy tan idiota?, había caído
en una trampa mortal, y ahora sólo soy marioneta de una desconocida
que resulta que me ha capturado y es dueña de mis sentimientos, ya no hay
vuelta atrás ¡Maldición!
Al día siguiente me escribió
como si nada hubiera pasado, yo le seguí el juego, hasta que volví a
cometer la imprudencia de decirle que la amaba -No seas idiota, yo
no soy nadie, no puedes amarme- Claro que sí puedo, y lo hago, y creo
que esa obsesión me está poseyendo -
Como era natural en las cosas de la vida,
yo no fui correspondido, ni ahora, ni antes de esta historia desgraciada. -Yo
no puedo estar con nadie, mi único amante es la muerte- eso me dijo ella.
-Quiero casarme con la muerte - como si mi personalidad hubiera dado
vuelta 360 grados, como si mi frustración hubiera tomado lugar en vez de
mi sentido común y mi verdadera personalidad, le dije que era una niña
tonta, ella sólo se burló. Ya no volví a hablarle en meses.
Había entrado en depresión, dejé de ir al
colegio y ya no salía de mi habitación, a mis padres les daba igual, yo
cada vez me sumía aun más en la desgracia por el hecho de que me faltaba
el ser que amaba y que yo había injuriado, y que por un estúpido orgullo
no le volví a hablar, pero fui débil y caí en la tentación.
-Te amo, te amo, fui un necio, por favor, ¡perdóname!-
ella sólo mostró indiferencia -Necesito que nos volvamos a ver por video -
Todo lo que quieras, haré todo lo que quieras- yo ya estaba perdido.
-¿Me amas?- ella empezó a interrogarme -sí
¡te amo! - ¿Morirías por mí? – en definitiva no tuve ni una sola duda al contestar
esa pregunta.
Acordamos encontrarnos fuera de la ciudad, en un lugar que era
conocido como ''El árbol de los enamorados'', donde los jóvenes iban a
declararseles por primera vez a sus futuras esposas, en una pequeña
elevación cuyo centro se encuentra un viejo árbol de cerezo.
Ya no tengo pensado seguir
viviendo sin ella, me resulta algo inconcebible, todo este tiempo me has
contagiado tu visión, y ahora yo también padezco la terrible verdad de la que
es complementar este mundo hastiado e insustancial, donde nada tiene valor ya,
pero me has fallado, oh Alesia, porque ya han pasado dos horas y aun no vienes,
te habrás olvidado de que hoy teníamos que encontrarnos, ¿o has faltado adrede?
En todo caso, ¿por qué me haces esto? Ya nos conocemos hace dos años,
y siento que no he hablado contigo ni un sólo día de este tiempo
transcurrido, ya no puedo seguir con todo este peso que me agobia, Alesia,
por favor, ven... el llanto no apacigua la sed que tengo de
querer saciarme con tu persona, de tus facciones delicadas. El soplo suave
de esta madrugada me desasosiega con un frío abrazo gélido que me evidencia tu
falta, y aun así te espero. ¿Por qué? sólo me pregunto si al final
quisiste realmente esto, o si realmente la muerte nunca fue tu amante, ni
yo siquiera una nimia sombra de ella, porque al final sólo me he
ofuscado a mí mismo y el disonante sonido vacío me restablece de aquello
que tanto en babia me tiene, y de nuevo los recuerdos de todas esas horas
de charlas acerca de tu triste experiencia siendo abusada por tu padre, y
también humillada por la humanidad, dada ''según creo yo'' por la envidia
que te tienen.
Pero aún no apareces, y estoy empezando a
dudar de si realmente vendrás, o tendré que hacerlo yo solo, pero es
que no puedo seguir esta comedia ridícula donde sólo un
papel solitario se interprete, sin un acompañante siquiera,
¡Ahora si Alesia!, y al final te veo a ti colgado que tanto amabas la vida
como cualquier ser que vive de la ignorancia, y resulta que los papeles
están cambiados. ¿¡Pero qué acabo de hacer!? ha sido causa mía, y soy
evidencia de mi propio crimen, y al final quiero seguir viviendo, fui tan
ilusa todo este tiempo y contagié de mi insensatez a un inocente, ¡soy yo la que
debería estar colgada ahí, ¡oh Dios! y lo peor de todo es que no siento remordimiento,
porque al final después de todo si quiero vivir, aunque sea una pena verlo ahí
colgado de ese cerezo, y que nunca haya podido ver mi cara, siendo que se moría
de ganas por verme.
Supongo que uno aprende de este tipo de experiencias...
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