sábado, 25 de agosto de 2018

Requiem del florista

Te regalo esta flor que acaba de morir, 
la he asesinado para ti,
la arranqué del frío jardín de concreto,
del deprimente bosque urbano.


Jasminum officinale, Orquidácea paleonópsica,
tu blanco de ángel se convirtió en blanco de morgue.


Vidrieras que exponen conjuntos variopintos
de cadáveres,
olor a cementerio en las florerías,
sus cuerpos en las tumbas de cristal y porcelana.
Marchítate como una flor,
pero sin tanta gracia.

Hydrangea macrophylla, Aquilegia caerulea, 
tu livor mortis delata el pecado de un suicida.

Y el enamorado le entrega a su pareja y le dice,
toma estas difuntas
como símbolo de mi amor necrótico,
una flor muerta
para un espíritu igual de muerto.


Rosácea, Tulipa linifolia, Bellis perennis,
¿ustedes también comparten la mesa del forense?


Agárralas de sus partes íntimas,
estrújalas y escucha como crujen
sus extremidades secas,
despeléchala hasta dejarlas calva,
en tu mano está la víctima
frágil y acabada,
me ama o no me ama.



Margarita inmortal, ¿ya te has muerto?
Qué fría se siente la brisa de esta temporada fúnebre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario