—Hay que ser realistas— le dijo un padre a su hijo, cuando este le había pedido un caballo para su cumpleaños.
—¿Qué es la realidad?—replicó el niño.
El padre dudó por un momento y luego contestó:
—Lo que podemos ver.
Su hijo señaló a un perro al otro extremo de la calle que vagaba casi arrastrándose, y pregunta lo siguiente:
—¿Si yo miro hacia otro lado ese perro dejará de sufrir?
El padre se sobresalta y le responde:
—¿Cuál perro?

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